miércoles, 5 de noviembre de 2025

TODAS LAS PIEZAS

 ‎Todas las piezas


‎Emiliano Trujillo Sánchez


Intenta, si lo deseas, intenta imaginar lo que ha sido para mí todos estos años manejar la información que por primera vez consigo capturar, ordenadamente, digo, en un sólo texto. No me agradan los psiquiatras ni los grupos de apoyo y tratándose de reproches, ¿de qué sirve compartirlos con gente que no tuvo nada que ver...? Intenta imaginar cuán pesado ha sido esto para mí.

‎Esto será un alivio.

‎(Por cierto, antes de borrarla, capturé la conversación que tuvimos. Te ofrezco mil disculpas, mas, no permitiré que nadie me acuse de ser un mugroso acosador cuyos mensajes fueron borrados "pero no importa"..., nah: importa cada maldita palabra. De nuevo, discúlpame pero me quedó esa neurosis de experiencias pasadas)



‎Esta imágen la he tenido guardada desde 2019.

‎Sucedió que, unos días después del incidente en R°°° contigo y el papá de tu hijo, alguien me hakeara y escribiera eso en mi cuenta, como si fuera yo. Nunca he estado plenamente seguro de que hayas sido tú o el papá de tu hijo o ambos. De vez en cuando sospecho que fué alguien que vió aquella escena. Siendo el caso que sin importar quién haya sido, me sentí humillado, tanto más en aquella época; venía pasándola muy mal desde hacía unos años por el bloqueo económico. Era una época en que me sentía como un asqueroso indigente. Me resentía en contra de mí mismo y las burlas me afectaban mucho más de lo que normalmente afectan a cualquiera.


‎Con el paso del tiempo (los años) me dí cuenta que te habías dedicado a crear un mundo de habladurías muy propias de la gente como tú... habías hecho de mi nombre un chiste para un montón de muchachos y muchachas. También el papá de tu hijo lo hizo; una vez, poco después de lo de R°°°, lo ví en un carro, señalándome con el dedo en tanto esbozaba una sonrisa de satisfacción. También a tí te ví en un carro que iba por la redoma, haciendo exactamente lo mismo, pero en compañía de unas mujeres: la que manejaba e iban otras atrás, si no me equivoco. Total que no pelaron el expreso; captar atenciones usando el nombre ajeno que resulta ultrajado, tal es el expreso, el transporte rápido a la exitosa captura de atención; hay que tener talento para que la gente pele bien los ojos al oírlo a uno dar noticias acerca de uno mismo. Al carecer de talento hay que recurrir al chisme y la mala intención y eso se vuelve un vicio. No debe haber sido hace muchos años pero tampoco estoy seguro de hace cuánto fué: ví en un carro al papá de tu hijo. Esta vez andaba con un grupo de sujetos como él. Fué muy rápido, yo hacía tiempo que ni me acordaba de ustedes. Asomó el coco a la ventanilla para verme pero creo que esperaba que yo viera hacia otro lado o bajara la cara y ese día, ignoro por qué, yo andaba hostinado. Me miró y lo miré con la misma cara e culo. Mas, no pasó de ahí. El carro siguió y yo también...x. Hace muy poco, sin embargo, volví a toparme con él en el pueblo. Te hablo de hace unos meses cagaos; no hace mucho, digo. Estaba pegado a la Santa María de La Potenza y de repente sentí una mirada pero enamorada sobre mí. Alcé la vista y lo ví pasar frente a mí. Pero antes de seguir de largo me venía viendo fijamente, con los ojos bien abiertos, como tratando de reconocerme. Digo esto último por no decir que le sorprendió verme pues su expresión antes de tornar al frente y seguir era perpleja, fija. Me extrañó un poco pero después me supo a mierda. No sé decirte si estas cosas fueron antes o después de que los viera en el sitio donde parecían estar buscando algo en el monte (espero que no hayan estado buscando lo que de inmediato supuse, su hijo estudia ahí mismo, qué feo sería, ojalá me equivoque). Posteriormente lo estuve viendo mucho por el pueblo, siempre con el niño. Mas, hubo una ocasión en que yo iba bajando y él venía subiendo; también le gusta el atajo que pasa por mi casa. Esa mañana, dado lo estrecho del escenario, me dió la impresión de que podría suceder algo porque pasaríamos cada uno al lado del otro y yo no miraría hacia otro lado ni bajaría la cara. Pasé muy cerca de él, viéndolo fijamente. Me miró un momento y de nuevo fué él quien tornó a ver hacia el frente. Confieso que eso me ha tenido desconcertado, "¿qué se traerá este?" me pregunté. Te confieso también mi sospecha de que tú misma le hayas dicho: "No te metas con él, que tú eres muy bandera". Me río, lo confieso, al pensar eso último.

‎Un par de veces más, por la mañana, lo he visto pasar con el niño, en fin.


‎Este mensaje, después de los anteriores y la mariconada del amor congelado, esto es para hacerte notar que las cuentas a las que llegaron los mensajes anteriores y este también son otras cuentas tuyas. Al decirte que me bloquearas busqué otras cuentas tuyas y las bloqueé yo mismo. No volveré a cometer ese error; debes bloquearme tú, de modo que yo no pueda ni buscarte en otras cuentas ni desbloquear las que ya bloqueé. Hay demasiada obscuridad en las iniciativas que asumiste para conmigo hace tiempo y, justo es decirlo, te ensañaste por gusto, por creer que se trataba de un pobre pendejo al que, por faltarle al respeto, nadie vería ninguna clase de consecuencia. Cualquier irrespeto hacia mi persona tiene serias consecuencias. Pese a las habladurías de raperos y sus groupies, yo soy un señor. Están lejos de ser alguna clase de élite urbana. Solo son muchachos y muchachas que se drogan y proyectan sus inseguridades en gente con la cabeza lo bastante hueca como para creer que una habladuría suya tiene alguna clase de poder. Ni como canción serviría pa una mierda. No sonaría en la radio, no escaparía de internet como lo hicieron los cuentos de mi libro CONTRA LA DROGA...¡CONTRA LA MALDITA DROGA! (La máquina del tiempo) que además siendo mi primer libro (esto me complace muchísimo) contiene complejas referencias de Los Miserables de Víctor Hugo y Cien años de soledad. No son citas, son aluciones que únicamente quien conozca tales obras hallará en LA MÍA.


‎Emiliano Trujillo Sánchez

‎San Antonio de Los Altos

‎Lunes 03 de Noviembre/11:30 pm

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